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¿QUÉ ES UN PLIEGO DE CLÁUSULAS?

Un momento, ¿¡Cómo que un pliego!? ¿De papel, de esos que se usaban en época cervantina? Bueno, bueno no es así del todo, hemos «avanzado mucho» puesto que la mayoría de las licitaciones ahora son en formato electrónico/digital pero, bien es cierto que, si acudimos al Diccionario panhispánico jurídico podemos comprobar que para la acepción jurídica de pliego se refiere a una pieza de papel doblada que contiene clausulas relativas a un contrato o subastar. Como primera aproximación puede servir y si entramos un poco más en faena, este mismo diccionario expresa que pliego de cláusulas es el conjunto de condiciones que rigen una contratación administrativa y que han sido aprobadas por una Administración en aplicación de la normas procedentes. Esta definición ya es más cercana a la realidad administrativa. 

Si fuésemos algo más prácticos (o mucho más) podríamos estimar que los pliegos de cláusulas son la guía de elaboración de nuestra oferta y el documento esencial que regulará la vida de la prestación, en el supuesto de que se nos adjudique el contrato, claro está. Y nótese, con especial hincapié, que estamos hablando de pliegos, en plural, no en singular, porque lo habitual es que existan, al menos, dos clases de pliegos: Pliego de Cláusulas Administrativas (PCA) y el Pliego de Prescripciones Técnicas (PPT). Si bien, en ocasiones, generalmente para grandes administraciones o contratos de altos importes,  los Pliegos de Cláusulas Administrativas y Prescripciones Técnicas, como si de una matrioska se tratase, se pueden dividir en un Pliego de condiciones generales y en otro de cláusulas particulares.  También puede ocurrir, pero en este caso en licitaciones de pequeños importes, que todos estos pliegos se nos muestren en un único documento  y, por último, porque no decirlo, no es práctica infrecuente que se adjunten a los mismos otros documentos, con información adicional trascendente (memoria, anexos, planos, etc).

En cualquier caso, lo importante  por el momento es saber que, de manera general, y con carácter previo a la presentación de la oferta, y por supuesto al inicio del contrato, toda la información relevante del contrato la tendremos a nuestra disposición de manera pública y gratuita en los pliegos. Como siempre, a esta regla general hay excepciones, en función del procedimiento y la materia del contrato, pero de esos hablaremos otro día.

Tal es la importancia de esta documentación que la jurisprudencia califica a los pliegos como «la ley del contrato» o «lex contractus» o «ley rectora del contrato», escojan la acepción que más les guste. De tal manera que esto hace de los pliegos, una vez aceptados con la presentación de la oferta, un documento vinculante tanto para el licitador (y posterior adjudicatario si consigue hacerse con el contrato) como también para la Administración. Podemos verlo con detalle en el artículo 139 LCSP donde se establece esa  relación causa-efecto entre la presentación de las proposiciones, su aceptación incondicionada e íntegra de los pliegos  y, además, que la prestación a ejecutar ha de serlo conforme a lo fijado en esos pliegos. Ahí es nada.

¿Y qué información puedo encontrar en los pliegos? Pues bien, si volvemos a las clases de pliegos que hemos diferenciado antes, nos detenemos en 3 de ellos por su general relevancia:

  1. Los Pliegos de Cláusulas Administrativas Generales (o PCAG) son los documentos que contienen las reglas y condiciones que se van a aplicar al contrato de una manera más general o global. La habitual es que no aporten grandes avances con lo que ya se encuentra regulado en la normativa aplicable.
  2. Los Pliegos de Cláusulas Administrativas Particulares (PCAP) son los que nos hablan de las reglas propias de la licitación a la que estamos concurriendo o a la que queremos acudir. Estos pliegos contienen información relativa, entre otros, a: los elementos del contrato, objeto, presupuestos, precios, plazos de ejecución, la capacidades, solvencias  necesarias para licitar, el procedimiento concreto para adjudicar el contrato, cómo y dónde ofertar,  las obligaciones  laborales, sociales y/o económicas del contrato, régimen de modificaciones y resolución, etc, etc.
  3. Pliego de Prescripciones Técnicas (PPT) Mediante esta documentación el órgano administrativo nos traslada las necesidades que está demandado del mercado, es decir, esencialmente nos estará hablando de las características del suministro, obra o servicio que necesita adquirir.

Para quienes quiera profundizar un poco más en los contenidos y alcance de los pliegos, aquí os dejamos el enlace a los artículos de la Ley de Contratos del Sector Pública que lo regula y aquí los correspondientes al Reglamento de Contrato. 

Y vamos cerrando por hoy que toca atender otros menesteres, pero vemos que, en efecto, esto de los Pliegos de Cláusulas o de Condiciones, tanto Administrativas como Particulares, es el documento más trascendente en la tramitación de todo expediente de licitación que se precie así como en la ejecución del posterior contrato. Pues en él (o en ellos) van a venir definidas, con mayor o menor detalle, los aspectos más relevante de las prestación y en ellos disponemos, además, de toda la documentación necesaria para poder preparar la oferta. Así que, cuando detectemos unos pliegos que encajen con nuestro negocio, ya estamos en posición de poder empezar a licitar.

Tengan cuidado ahí fuera 😉

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